Según los datos recogidos por la estación de referencia de la Generalitat de Catalunya situada en la Rambleta del Pare Alegre, la concentración de partículas de dióxido de nitrógeno (NO2) ha disminuido un 46,8% en los últimos diez años. Mientras que en 2015 se registraron 47 microgramos por metro cúbico, los datos de 2025 sitúan la cifra en 25 microgramos por metro cúbico.
Estos datos sitúan al municipio dentro de los límites normativos establecidos actualmente por la Unión Europea, fijados en 40 microgramos por metro cúbico. Sin embargo, el gobierno local ya trabaja con el horizonte de los nuevos objetivos europeos para 2030, que rebajarán el límite a 20 microgramos por metro cúbico, una cifra cercana a la recomendación de 10 microgramos por metro cúbico de la OMS.
La administración local atribuye esta evolución positiva a la aplicación de diversas medidas de movilidad y sostenibilidad. Entre las acciones destacadas se encuentran la implantación de la Zona de Bajas Emisiones, la creación de áreas peatonales, la pacificación del tráfico y la electrificación progresiva de la flota de autobuses y vehículos municipales.
De cara al futuro, el consistorio ha anunciado la redacción de un nuevo plan estratégico con el horizonte 2031. El objetivo es consolidar las políticas que han demostrado eficacia y continuar fomentando los cambios de hábitos en la ciudadanía para garantizar una mejora continuada en la calidad de vida urbana.




