El obispo de Terrassa valora la visita del Papa como un mensaje de paz y esperanza

Salvador Cristau expresa gozo e ilusión por la presencia del sucesor de San Pedro en Cataluña, destacando su legado espiritual.

Imagen genérica de un obispo con un rosario.
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Imagen genérica de un obispo con un rosario.

El obispo de Terrassa, Salvador Cristau, vive con "gozo e ilusión" la llegada del Papa León XIV a Cataluña, destacando el valor espiritual de la visita para los creyentes y su mensaje de paz.

La llegada del Papa León XIV a Cataluña ha generado una gran expectación entre los fieles y las instituciones eclesiásticas. El obispo de Terrassa, Salvador Cristau, ha expresado su "gozo e ilusión" ante la visita del sucesor de San Pedro, subrayando el significado espiritual que tiene para los creyentes.
Cristau ha recordado que hacía años que no se recibía un Santo Padre en el país, desde la visita de Benedicto XVI en 2016. Para los cristianos, ha remarcado, no se trata solo de recibir una personalidad relevante, sino al propio sucesor de San Pedro, como si fuera él mismo entre nosotros.
La diócesis de Terrassa tendrá una representación significativa en los actos, incluyéndose a él mismo y a miembros de varias parroquias, escuelas y comunidades religiosas. Aunque la participación será reducida en comparación con el número total de asistentes, la presencia será amplia.
El obispo espera poder saludar al Papa, como ya hizo en Roma hace unos meses, aunque reconoce que una conversación más larga es difícil. Describió el encuentro en Roma como breve pero sereno, destacando la sonrisa y la paz que inspira el pontífice, así como su conocimiento de la realidad del territorio.
Respecto a la posibilidad de una visita del Papa a la Seu d’Ègara, Cristau ha indicado que no se ha planteado por ahora, ya que la visita estaba muy centrada en la Sagrada Familia y la bendición de la torre de Jesucristo. Si tuviera unos minutos a solas con el Papa, le agradecería su actitud pacificadora y le pediría que animara a los fieles a vivir su fe en el mundo actual.
Sobre su renuncia presentada al cumplir 75 años, el obispo ha confirmado que no hay novedades y que continúa ejerciendo mientras no se acepte su puesta a disposición del Santo Padre.
En relación con el debate sobre el uso del catalán en actos oficiales, Cristau entiende la reivindicación, pero señala la dificultad de que una persona que no conoce el idioma pueda utilizarlo con normalidad, comparándolo con su propia situación si fuera invitado a Alemania.
El obispo ha recordado la visita de Benedicto XVI en 2016, destacando la novedad y la espectacularidad de la celebración en la Sagrada Familia, en contraste con la visita actual, donde el templo ya es una realidad conocida. También ha mencionado la histórica visita de San Juan Pablo II en 1982, la primera en Cataluña y España, con un acto multitudinario en el Camp Nou.
Finalmente, Cristau espera que la visita del Papa deje un legado de paz, esperanza y aliento, destacando que su simple presencia ya es un mensaje, especialmente su llamada a una "paz desarmada y desarmante".