Las medidas de prevención por la peste porcina africana obligaron a las entidades organizadoras a reubicar la programación del Aplec de la Salut, tradicionalmente ligada al santuario, en el corazón de la ciudad. Esta decisión, inicialmente vista como un desafío, resultó en un éxito de participación, con las calles del centro llenas de vida y celebración.
La jornada comenzó a primera hora de la mañana con una plantada de gigantes en el Racó del Campanar. Posteriormente, la iglesia de Sant Fèlix acogió una misa solemne, a la que asistieron diversas autoridades políticas y religiosas, reforzando el carácter comunitario del evento.
“"Este año celebramos la Salut en un contexto diferente, pero, en nuestro corazón, la fe es la misma en un lugar u otro."
El momento más esperado fue el pasacalles de mediodía, que recorrió las calles más céntricas de Sabadell. Este desfile reunió a diversas agrupaciones de cultura popular y culminó con un baile conjunto en la plaza Sant Roc. Más tarde, la Banda de Música ofreció un concierto en el Racó del Campanar, que llenó el espacio de público. Paralelamente, la plaza del Doctor Robert fue el escenario de juegos infantiles, mientras que los puestos de artesanía y gastronomía dinamizaron la Rambla durante todo el fin de semana.
Además de las actividades en el centro, la Unió Excursionista de Sabadell organizó una caminata urbana, adaptada a las restricciones, que pasó por diversos parques de la ciudad, como el Jardí de l'Amistat y el Parc de Catalunya. La entidad Inspira Arrels también contribuyó a la fiesta con la Fontada de la Salut en el barrio de Can Rull, ofreciendo actividades culturales para conectar con las tradiciones locales.




