El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras, han escenificado este lunes el acuerdo político para impulsar el futuro tren orbital ferroviario. Esta infraestructura, largamente reivindicada, tiene como objetivo conectar las comarcas de la segunda corona metropolitana evitando el paso por Barcelona.
El proyecto unirá Mataró y Vilanova i la Geltrú a través de una línea de 120 kilómetros, de los cuales 68 serán de nueva construcción. Se prevén un total de 40 estaciones, con 23 completamente nuevas. La inversión global estimada asciende a 5.200 millones de euros, y la fecha más optimista para la finalización completa de la infraestructura es el 2041, aunque se desplegará por fases para que algunos tramos puedan entrar en funcionamiento antes.
La primera fase, que conectará Granollers y Terrassa, es la única con financiación garantizada actualmente gracias al Plan de Cercanías 2026-2030. Este tramo contará con una inversión de 665 millones de euros y se espera que esté operativo en 2034. El acuerdo también incluye una "fase cero" con mejoras inmediatas en la línea R8 entre Granollers y Martorell para reforzar la movilidad orbital, incluyendo nuevos intercambiadores en Rubí, Sant Cugat y Sabadell.
La segunda fase conectará Mataró con Granollers en 2037 con 23 kilómetros de nuevas vías y seis nuevas estaciones, con una inversión prevista de 1.450 millones de euros. Posteriormente, el proyecto continuará con la conexión entre Terrassa y Vilafranca del Penedès, y finalmente entre Vilafranca y Vilanova i la Geltrú, completando el anillo ferroviario metropolitano en 2041.
Según la consellera de Territori, Sílvia Paneque, el proyecto busca superar el modelo radial actual centrado en Barcelona y avanzar hacia una red ferroviaria "en forma de malla" para mejorar la conexión entre comarcas metropolitanas. El Govern prevé que los nuevos trayectos reduzcan notablemente los tiempos de desplazamiento, con recorridos como Mataró-Terrassa o Martorell-Granollers completados en unos 45 minutos.
Los alcaldes de la segunda corona metropolitana han acogido positivamente el acuerdo, considerando que puede transformar la movilidad e impulsar el desarrollo económico. No obstante, han reclamado que el despliegue del tren orbital no eclipse las inversiones pendientes en la red de Cercanías actual.




