La decisión, comunicada por el Departament d’Agricultura a los representantes de los 19 municipios afectados en una reunión telemática, descarta cualquier flexibilización inmediata de las medidas adoptadas para contener el brote del virus. Esta situación de cierre del medio natural, que ya dura casi siete meses, ha generado un creciente malestar entre ayuntamientos, entidades y usuarios habituales de los espacios forestales del área metropolitana.
Fuentes del Departament d’Agricultura insisten en que la prioridad sigue siendo evitar que el virus salga de la zona afectada y llegue a explotaciones ganaderas. Aseguran que las medidas han sido claves para mantener el virus encapsulado dentro de la zona de alto riesgo y recuerdan los "miles de puestos de trabajo en juego" vinculados al sector porcino. Por este motivo, no se prevé revisar las restricciones hasta pasado el verano, a pesar de que el conseller Òscar Ordeig había abierto la puerta a estudiar fórmulas para un "cierto acceso" al medio natural.
Desde Sant Cugat del Vallès, el primer teniente de alcalde, Carles Brugarolas, planteó la posibilidad de impulsar pruebas piloto con reaperturas controladas en espacios muy delimitados, como el bosque de Volpelleres, los entornos del Pi d’en Xandri o Torre Negra. El consistorio admite que la propuesta se encuentra en una fase preliminar y sin fechas definidas, pero defiende la necesidad de estudiar si es posible compatibilizar la lucha contra la enfermedad con usos puntuales y regulados del bosque.
Las limitaciones de acceso se decretaron a finales de noviembre a raíz de la detección de casos de peste porcina africana en jabalíes, ampliándose progresivamente hasta incluir toda la sierra de Collserola. La presión ciudadana, incluyendo protestas y caminatas reivindicativas como la de este fin de semana con cerca de 200 participantes, no ha hecho cambiar la postura del Govern, que mantiene que cualquier relajación de las medidas deberá esperar, como mínimo, hasta después del verano.




