La Feria Modernista de Terrassa celebra la cocina catalana con un amplio programa gastronómico

El evento en Terrassa realza la tradición culinaria de la época con platos emblemáticos y menús especiales en diversos restaurantes.

Imagen genérica de un interior de biblioteca con estanterías de madera e iluminación cálida.
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Imagen genérica de un interior de biblioteca con estanterías de madera e iluminación cálida.

La Feria Modernista de Terrassa dedica un espacio destacado a la gastronomía, subrayando la importancia del modernismo en la eclosión de la cocina catalana con un programa culinario diverso.

Esta edición de la Feria Modernista no solo celebra la estética y la cultura de la época, sino que también resalta su influencia en la gastronomía. El modernismo fue un período clave para el desarrollo de la cocina catalana, con la creación de platos que hoy son auténticos iconos culinarios.
Durante aquellas décadas, surgieron recetas tan arraigadas como el fricandó, la escudella i carn d'olla, la botifarra amb seques, el suquet de peix o el arròs a la cassola. Además, fue un tiempo de innovación con la adopción de nuevas técnicas culinarias y la proliferación de establecimientos especializados, así como la popularización de fondas, restaurantes y cafés.
Muchos de los locales actuales de Terrassa son herederos directos de aquellos establecimientos que abrieron cerca de la estación con la llegada del tren del Norte en 1856. Estos lugares, como la Fonda Europa o la Fonda Espanya, ofrecían alojamiento y comida a viajeros, comerciantes y agricultores. La feria recupera platos recurrentes como el canelón asado, el pastel vitral y el Dàcar, y el pan de boina, ampliando la oferta con menús especiales en una quincena de bares y restaurantes, con el apoyo del Gremio de Hostelería de Terrassa y Comarca.
Entre las propuestas gastronómicas, los visitantes podrán degustar desde un vermut con anchoas hasta un fricandó de ternera con setas o un bacalao a la llauna con refrito de ajos y perejil. También se ofrecen cócteles de la tierra, marinados y encurtidos, así como un canelón de pollo asado con espuma de parmesano trufada. No faltarán clásicos como el pan con tomate, la escalivada con queso de cabra o el pollo a la catalana.
El arròs del senyoret, conocido por su comodidad, será una de las delicias a descubrir. La carta también incluirá la tradicional terregada. Para cerrar la comida, los postres modernistas como la crema catalana, el pastel de queso, las trufas de chocolate o los pasteles caseros completarán la experiencia culinaria, a menudo acompañados de zarzaparrilla.