Terrassa valora Can Palet como nuevo equipamiento vecinal

El Ayuntamiento estudia adquirir la masía histórica para destinarla a usos socioeducativos, mientras vecinos proponen un centro para la tercera edad.

Vista exterior de la masía de Can Palet en Terrassa, rodeada de jardines.
IA

Vista exterior de la masía de Can Palet en Terrassa, rodeada de jardines.

El Ayuntamiento de Terrassa estudia la compra de la masía de Can Palet para convertirla en un equipamiento para el barrio, una opción que se suma a la reubicación del centro cívico.

El pleno municipal de Terrassa del pasado viernes puso sobre la mesa la posibilidad de que el Ayuntamiento adquiera la histórica masía de Can Palet. El teniente de alcalde de Territorio y Vivienda, Xavier Cardona, reveló esta intención respondiendo a una pregunta de Esquerra Republicana sobre equipamientos en el barrio. El objetivo sería recuperar este patrimonio para la ciudad y darle vitalidad vecinal.
Esta masía, con un importante entorno natural, se perfila como alternativa al proyecto inicial de nuevo centro cívico en los terrenos de la antigua fábrica Saifa Keller, que fue descartado por el equipo de gobierno hace seis meses. La opción de Can Palet incluiría su espacio ajardinado y se plantea como un lugar para el dinamismo de entidades socioeducativas.
Desde la asociación de vecinos de Can Palet, su presidente, Manuel Ávila, considera que sería más oportuno destinar la masía a un centro para la tercera edad, aunque reconocen la necesidad de otros equipamientos en el barrio. La asociación defiende la conservación del actual centro cívico Samuel Morera, considerado más céntrico.
La masía, que había funcionado como restaurante especializado en carnes a la brasa, se encuentra cerrada desde hace aproximadamente un año. Los anteriores propietarios, un matrimonio chino, habían presentado a los vecinos su intención de ampliar el establecimiento. La masía, con orígenes en el siglo XIII, ha tenido diversos usos a lo largo de su historia, incluyendo la producción de vinos y la vivienda del arquitecto Lluís Muncunill.
El cambio de ubicación del centro cívico se origina en problemas de insonorización en el actual centro Samuel Morera, que afectaban a un vecino de la calle Menéndez y Pelayo. Aunque el vecino ya no se queja, la decisión de buscar una alternativa se mantuvo. El proyecto en Saifa Keller, que incluía un teatro, fue desestimado por considerarse un gasto excesivo.