Un doble movimiento sísmico ha afectado recientemente Venezuela, un país situado a miles de kilómetros de distancia. Ante la magnitud de la tragedia, la Asociación de Venezolanos en Terrassa (ASOVENTE) se ha movilizado rápidamente para recoger material de ayuda para los afectados. Desde este viernes y hasta el domingo, de 18 a 20 horas, los miembros de la entidad estarán recogiendo donaciones en un punto habilitado en la Rambla d’Ègara.
El doble sismo en Venezuela generó réplicas que se sintieron en el llamado “Anillo de Fuego del Pacífico”. En Cataluña, la distancia hace que estos movimientos no se hayan percibido. Sin embargo, surge la pregunta sobre el riesgo de sufrir un terremoto en Terrassa y el Vallès.
La respuesta es afirmativa: Cataluña puede sufrir movimientos sísmicos, especialmente en el Pirineo, en el interior de las comarcas de Girona y en el Vallès. Según la Guía del plan Sismicat, hay movimientos de tierra diarios de baja magnitud, imperceptibles para las personas y con un riesgo bajo de daños graves. Sin embargo, el riesgo existe y hay que convivir con él.
Históricamente, Cataluña ha registrado terremotos significativos. A principios del siglo XV, movimientos de tierra afectaron las comarcas de la Selva, la Garrotxa y el Ripollès, causando más de 1.000 muertes. En el siglo XX, se documentaron un centenar de eventos de magnitud 5 o superior, con daños considerables en dos casos: el de la Vall d’Aran en 1923 y el de Sant Celoni en 1927.
Los terremotos se pueden percibir a partir de magnitud 2. A partir de 3,5 se mueven objetos colgantes y a partir de 5 se inician los daños estructurales. En Terrassa, se recuerda el terremoto de febrero de 1428, conocido como el de la Candelera, que causó más de 1.000 muertes en Cataluña, concentradas principalmente en el Ripollès y la Cerdanya. Sus efectos se sintieron en la iglesia de Santa Maria.
Más recientemente, un sismo de magnitud 4,3 con epicentro en el Alt Urgell se notó en Terrassa a principios de abril de 2019, repitiéndose en el mismo octubre. El 2 de julio de 2016, otro sismo con epicentro entre Terrassa, Matadepera y Vacarisses fue perceptible. También se documenta otro movimiento en noviembre de 2006.
En el siglo XX, destacan el terremoto de la Vall d’Aran en 1923, con una magnitud de entre 5,2 y 5,6, y el del Montseny en 1927. Aunque este último no causó víctimas mortales, sí produjo daños estructurales.




