La tradicional celebración, considerada uno de los eventos más señalados en el calendario de Sabadell, logró una gran afluencia de público, demostrando la capacidad de adaptación de la ciudad. El evento mezcló elementos de tradición y cultura, llenando las calles cercanas al Ayuntamiento de Sabadell con actividades diversas.
“"Lo tuvimos que replantear todo, pero no se ha tenido que anular nada."
Desde la plantada de gigantes a primera hora de la mañana, el ambiente festivo fue palpable, con la participación de diversas entidades colaboradoras y numerosas familias. Muchos vecinos destacaron la importancia de la tradición, incluso algunos pidieron fiesta en el trabajo para poder disfrutar de la jornada con sus seres queridos.
Después de un fin de semana previo marcado por la inestabilidad meteorológica, que obligó a suspender algunas actividades, el día del Aplec gozó de buenas condiciones climáticas, permitiendo la realización de todo el programa previsto. Además de las actividades en la plaza de Sant Roc y sus alrededores, se ofrecieron propuestas complementarias en otros puntos de la ciudad, como visitas guiadas a la Torre del Agua, exposiciones y conciertos.
“"Teníamos muy claro que teníamos que mantener las actividades, aunque no se pudiera celebrar donde lo hacemos normalmente y así ha sido."
La jornada incluyó las tradicionales celebraciones, como el pasacalles, que contó con cientos de participantes activos y miles de espectadores. Las entidades culturales coincidieron en que, aunque el entorno del Santuario tiene un sentido más tradicional, la pandemia ya había enseñado la importancia de adaptarse a las circunstancias. La misa solemne, encabezada por el obispo de la diócesis de Terrassa, llenó la iglesia de Sant Fèlix de fieles, que quisieron formar parte de una de las celebraciones religiosas más multitudinarias del año.




