La jornada comenzó a primera hora de la mañana en el polideportivo de Vacarisses. El itinerario combinó carreteras secundarias y tramos revirados, pasando por diversos puntos de interés paisajístico. Los participantes debían sellar la tarjeta de control en Cardona, Sant Martí d’Albars y Sant Feliu Sasserra, además de acreditar el paso por el Monasterio de Santa Cecília y el Santuario de Montgrony mediante fotografías.
La Vacavolta agotó las inscripciones pocas horas después de abrirse el periodo, alcanzando el límite establecido de 150 motocicletas. La jornada concluyó en el Restaurant Gaià con una comida de hermandad que reunió a unas 200 personas entre participantes, acompañantes y voluntariado.
Moto Clàssic Vacarisses hace un balance positivo de esta edición y agradece la colaboración del voluntariado, las entidades, los patrocinios y los participantes, destacando "el espíritu deportivo y la prudencia demostrada en la carretera".




