La iniciativa, que nació hace once años, es fruto de la colaboración entre la Cooperativa Agropecuària Coperal, el Departament d'Agricultura, diversos gremios de panaderos y empresas harineras. El objetivo principal es obtener una materia prima de calidad para la elaboración de pan artesanal, adaptando el cultivo a las características agronómicas de la zona.
Para garantizar el mejor rendimiento, se realizaron estudios previos que permitieron seleccionar variedades específicas. Entre ellas, destacan la Acorazado, valorada por su fuerza y contenido en proteína, y las Berdun, que aportan una mayor elasticidad a la masa.
Actualmente, la transformación del cereal se realiza en la farinera Coromina. El producto final se distribuye a través de las agrotendas de Coperal y otras cooperativas, así como en panaderías de las comarcas tarraconenses, manteniendo una cadena de producción totalmente vinculada al territorio.




