La multinacional anunció a principios de febrero su intención de cerrar ambas instalaciones, una decisión que afecta a 200 trabajadores. El Gobierno y la Generalitat trabajan conjuntamente para buscar un nuevo inversor que garantice la continuidad industrial en la zona.
“"Hay una viabilidad económica, hay una voluntad, hay interés empresarial para que esto no tenga que acabar con un cierre."
El comité de empresa iniciará las negociaciones con la dirección el próximo lunes. Los trabajadores defienden la rentabilidad de las plantas, destacando que la fábrica de Valls tiene una trayectoria de más de 75 años.




