La nueva figura, de titularidad municipal, se presentó coincidiendo con la festividad de la Mare de Déu de la Candela. Fue construida en el taller Santuari, siguiendo un estudio histórico previo de la comisión del Seguici Cerimonial de Valls, con el objetivo de recuperar la imagen del águila barroca que fue destruida durante la Guerra Civil.
Se ha utilizado un esqueleto de madera recubierto de tela de lino estucada y policromada al óleo, con la cabeza, las alas y la cola de madera de cedro, reproduciendo los materiales de la época. El estreno oficial tuvo lugar en la plaça del Blat, desde donde el Águila recorrió el trayecto hasta la iglesia de Sant Joan, donde fue bendecida y, posteriormente, interpretó su baile solemne.
“"Se recupera la estética tradicional del águila de la ciudad, que tenemos ampliamente documentada a lo largo de los siglos y también en fotografías."
Esta recuperación coincide con los 325 años de la primera referencia documentada del Águila en Valls, datada en el año 1700. La figura anterior, obra de Anton Gurí y estrenada en 1991, rompía con la estética tradicional al ser plateada, y según la comisión, no encajaba en el “ritual barroco” del séquito.
El nuevo elemento festivo, de color marrón oscuro y de estilo barroco, se asemeja a otras figuras históricas catalanas como el Águila de la Bisbal d'Empordà. Aunque el cambio ha generado cierto debate local, Oliva señala que esta inquietud demuestra que “la fiesta está viva”. Las figuras anteriores, incluida la plateada de 1991, pasarán a formar parte del fondo patrimonial del Museu de Valls.




