El estreno de la nueva Àliga de Valls culmina el proceso iniciado para conmemorar los 325 años de la primera referencia documentada de la figura en la ciudad, datada del 1700. Esta pieza es uno de los elementos más históricos y simbólicos de la fiesta vallense, con un papel central dentro del séquito ceremonial.
El proyecto de recuperación, impulsado por el Ayuntamiento y la comisión de Ritual y Séquito Ceremonial, ha sido fiel a la pieza de estilo barroco que fue destruida en el año 1936. Los actos previos incluyen la presentación del documental “La nueva àliga de Valls” el 30 de enero y una charla sobre “Las àligues en Cataluña” a cargo del historiador Daniel Vilarrúbias.
Además, la Biblioteca Popular acoge desde el 31 de enero la exposición “325 años del Àliga de Valls”, que repasa la historia del entremés y muestra la maqueta de la nueva figura, junto con vestuario y piezas originales. Esta muestra sirve de prólogo al estreno solemne.
El acto central será el 2 de febrero, Día de la Mare de Déu de la Candela, en la iglesia de Sant Joan. Tras la representación de la Moixiganga de Valls y la bendición, la nueva Àliga hará su entrada solemne y exhibirá su primer baile, en un homenaje extraordinario a la Virgen.
La nueva figura, realizada por el taller Statuari del imaginero catalán Carlos Morillo, es una reproducción coherente con el estilo barroco del séquito. Tiene unas dimensiones de 2,60 metros de altura y un peso de unos 65 kilos. El proceso de creación incluyó una búsqueda exhaustiva y el uso de técnicas tradicionales, con una corona artesanal de la orfebrería Ferran Garreta de Vic.




