Valls y Montblanc se oponen al cierre de International Paper que amenaza 200 empleos

Los ayuntamientos del Alt Camp y la Conca de Barberà instan a la Generalitat a buscar un inversor que adquiera las instalaciones.

Imagen genérica del exterior de una planta industrial o fábrica con señales de cierre o abandono.
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Imagen genérica del exterior de una planta industrial o fábrica con señales de cierre o abandono.

La empresa norteamericana International Paper anunció este miércoles su intención de cerrar dos plantas de empaquetado en Valls y Montblanc, presentando un ERE colectivo que supondrá el despido de aproximadamente 200 trabajadores.

El anuncio de International Paper llega un día después de que el Ayuntamiento de Montblanc aprobara una moción de apoyo a los profesionales afectados, quienes ya conocían la posibilidad de clausura. Los comités de empresa han solicitado la suspensión de "cualquier decisión irrevocable" y han establecido una moratoria para evitar el cierre.

"Lo que sería mejor es que hubiera una empresa que comprara la planta para evitar que las familias no pierdan ingresos."

Rosa Rovira · Concejala de Empresa y Empleo de Valls
Los consistorios han criticado las graves afectaciones que comportaría el cierre, destacando la "desestructuración" del tejido territorial en el Camp de Tarragona. En Valls, la decisión afectaría a 91 trabajadores, mientras que en Montblanc la cifra es cercana al centenar. La alcaldesa de Valls, Dolors Farré, "intentó impedir para que no tirara adelante" la medida.
Comisiones Obreras (CCOO) calificó la acción empresarial de "estrategia de especulación corporativa", a pesar de que International Paper justifica el cierre como parte de una "reorganización estratégica" en Europa para mejorar la eficiencia. CCOO, sin embargo, critica la "arbitrariedad" de la decisión por la falta de una "viabilidad económica real" para llevar a cabo el cierre.
Las plantas afectadas son dos de las más antiguas del tejido industrial. La sucursal de Valls daba continuidad a la empresa Cartonatges Trilla, activa desde hace 75 años, y la planta de Montblanc superaba el medio siglo de actividad. El cierre pone en peligro la viabilidad del sistema empresarial de la demarcación, afectando a decenas de proveedores y servicios auxiliares locales.