La partida más grande del plan, dotada con 1.340 millones de euros, se destinará al mantenimiento y la reposición de activos, con 287 nuevas actuaciones. Esta inversión busca reducir las incidencias y mejorar la robustez de una red que ha sufrido años de desinversión, como se ha evidenciado con el accidente de Gelida y los recientes incidentes en cadena.
Los proyectos más ambiciosos desde el punto de vista estructural suman 1.840 millones de euros y se centran en desdoblamientos de vía, como el de la R3, y en integraciones urbanas en municipios como Montcada i Reixac o Sant Feliu de Llobregat. Adicionalmente, las estaciones recibirán 740 millones de euros para remodelaciones integrales, incluyendo la accesibilidad y el desarrollo de la nueva estación de la Sagrera.
La modernización del parque móvil cuenta con 768 millones de euros para la incorporación gradual de 110 nuevos trenes, que permitirán reforzar frecuencias en líneas de alta demanda como la R1, la R2 y la R4. Además, se han presupuestado 25 millones de euros para mejorar la calidad del servicio y la información a los viajeros, un punto crítico durante la reciente crisis ferroviaria.
Otros capítulos clave incluyen la modernización de los sistemas ferroviarios, con la sustitución de enclavamientos eléctricos por electrónicos y la mejora de la señalización y telecomunicaciones. También se prevé una inversión de 637 millones de euros en vías de estacionamiento y talleres, una medida indispensable para apoyar el incremento de la nueva flota.




