Es un hábito muy extendido entre los usuarios, pero los expertos en tecnología advierten que dejar el teléfono móvil conectado al cargador durante todo el día o toda la noche es contraproducente. La recomendación principal es cargar el dispositivo únicamente cuando sea necesario, ya sea por batería baja o por necesidad de energía antes de salir de casa.
Una de las razones principales para evitar la carga prolongada es la llamada "carga fantasma". Aunque el móvil no esté conectado al cargador, si este permanece enchufado a la pared, sigue recibiendo energía y se mantiene en modo standby.
Este consumo silencioso, similar al de otros electrodomésticos en reposo, se traduce directamente en un aumento del precio de la factura de la luz. Por lo tanto, desenchufar el cargador cuando no se utiliza es una medida de ahorro energético inmediata.
Además del impacto económico, mantener el dispositivo expuesto a la corriente eléctrica durante periodos prolongados provoca que sus componentes estén más tiempo expuestos, aumentando el riesgo de averías. En algunos casos extremos, esta práctica puede ser un factor de riesgo para cortocircuitos.
En definitiva, para ampliar la vida útil del teléfono móvil y reducir el consumo eléctrico, es fundamental cargar el dispositivo solo cuando sea necesario y, lo más importante, desenchufar el cargador de la pared cuando no se esté utilizando.




