El proyecto, que ha contado con una inversión de 700.000 euros procedentes de fondos europeos Next Generation, permite recuperar una zona que históricamente formaba parte de un gran estanque en el municipio. La actuación se ha adaptado para garantizar la sostenibilidad ante los episodios de sequía, incorporando una tubería que suministra agua proveniente de la depuradora de Empuriabrava.
El espacio, que ocupa una superficie de nueve hectáreas, incluye instalaciones para la observación de aves y refugios para murciélagos. Según las previsiones municipales, el estanque alcanzará la profundidad óptima en un plazo de entre 40 y 50 días, con el objetivo de que esté plenamente operativo durante el otoño.
Esta iniciativa tiene una doble finalidad: por un lado, actuar como reclamo turístico para dinamizar el centro histórico y, por otro, potenciar la vertiente medioambiental. Se prevé que la presencia de agua regenerada, rica en nutrientes, facilite el establecimiento de diversas especies de anfibios, libélulas y aves autóctonas.




