La iniciativa abarca 91 municipios, incluyendo 70 costeros y 21 de interior, con el fin de establecer un modelo de costa que equilibre la protección ambiental, el urbanismo y el turismo. El plan se fundamenta en la necesidad de adaptar el territorio a la pérdida de habitabilidad por la erosión.
Las proyecciones indican que, en un escenario pesimista, hasta 21.000 hectáreas del litoral catalán podrían quedar sumergidas para el año 2100. Incluso en un contexto más moderado, se espera que unas 7.000 hectáreas se inunden antes de 2050, con un retroceso de la línea de costa de unos 13 metros.
El delta de l'Ebre, la Plana de l'Empordà y el Llobregat son los puntos de mayor riesgo. El informe advierte que el 70% de la costa será muy vulnerable a inundaciones antes de 2060, lo que exige actuaciones urgentes y una nueva clasificación de los espacios naturales y playas.




