Los comerciantes de Roses, a través de la Asociación de Comerciantes de Santa Margarida, han expresado su inquietud ante la posibilidad de que la reducción actual de la venta ambulante en el paseo marítimo sea solo temporal. A pesar de valorar positivamente la presión policial que ha disminuido la presencia de manteros durante la primavera, temen un repunte significativo con la llegada de la temporada alta turística, especialmente a partir del 1 de julio.
Según Ricardo Moraes, presidente de la asociación, la situación actual ha mejorado gracias a una mayor actuación policial, lo que ha evitado las imágenes habituales de otros años. Sin embargo, Moraes se muestra escéptico sobre la efectividad de estas medidas durante los meses de verano, cuando se espera un incremento notable de turistas. Según informaciones recibidas, un número importante de vendedores ambulantes podrían concentrarse en el paseo para aprovechar la afluencia de visitantes y dificultar las actuaciones policiales por su gran presencia.
El principal problema señalado es la falta de efectivos policiales durante el verano. Moraes explica que, aunque ahora la policía puede cubrir mejor la zona, la población de Roses se multiplica durante los meses de verano, haciendo que los agentes no puedan dar abasto. Esta situación, según él, se repite cada año.
En cuanto al impacto económico, los establecimientos situados en la segunda línea comercial son los más afectados por la competencia de la venta ambulante, sobre todo aquellos que venden productos similares. Los negocios de restauración de primera línea del paseo sufren menos las consecuencias. La asociación pide a las administraciones que mantengan los esfuerzos durante los meses de máxima afluencia turística.
El Ayuntamiento de Roses reactivó el pasado 1 de junio la campaña contra el top manta en el paseo marítimo, que se alargará hasta el 30 de septiembre. Esta iniciativa, que da continuidad a la estrategia iniciada en 2025, busca dificultar la venta ambulante ilegal, reforzar la convivencia y garantizar un paseo marítimo más seguro. Entre las medidas, se mantiene la restricción de circulación de bicicletas y patinetes y se instalan elementos temporales para evitar la ocupación del espacio público.
El texto también menciona una bicicletada celebrada el 31 de mayo, convocada para protestar por la inutilización temporal del carril bici. A pesar de la baja participación, se abrió un espacio de diálogo con representantes municipales, quienes defendieron las medidas como parte de la estrategia contra el top manta y anunciaron la creación de un nuevo itinerario ciclista.




