El afectado explica que adquirió la vivienda como inversión para su jubilación, pero fue ocupada apenas tres días después de la compra. Según Moraes, el inmueble funciona ahora como base logística para los vendedores ambulantes debido a su proximidad al paseo de Roses, una situación que asegura se repite en otros puntos de la urbanización.
“"El Ayuntamiento tiene los datos y podría avisar al propietario. Hay gente con segundas residencias que no se entera hasta el verano."
La asociación vecinal lamenta la lentitud de los procesos judiciales y la facilidad con la que los ocupantes consiguen el empadronamiento. Por ello, pedirán medidas urgentes al Ayuntamiento de Roses y una mayor vigilancia policial para frenar la degradación del modelo turístico en Santa Margarida.




