Esta región catalana, especialmente localidades como la Jonquera y los alrededores de Figueres, ha experimentado un notable aumento de compradores franceses que cruzan la frontera para llenar sus depósitos. Esta tendencia se debe principalmente a la diferencia de precios entre ambos países, un fenómeno que se repite con otros productos como el tabaco.
La bajada del IVA por parte del gobierno español ha acentuado esta disparidad. El pasado Domingo de Ramos, el precio de la gasolina 98 en el Alt Empordà rondaba los 1,68 euros por litro, mientras que en las gasolineras de Perpiñán y sus alrededores, el mismo carburante superaba los dos euros por litro. Esta brecha de precios, que se mantiene desde hace años, subraya la relevancia económica de la venta de carburantes en la comarca.
El gran volumen de camiones que atraviesan la comarca y el efecto frontera con Francia convierten la venta de carburantes en un sector de peso para la economía local. La imagen de vehículos con matrícula francesa llenando no solo los depósitos sino también grandes garrafas en los maleteros se ha vuelto habitual, evidenciando la importancia de esta actividad comercial transfronteriza.




