Durante la última década, la entidad se ha convertido en un pilar fundamental para la colaboración entre administraciones, cofradías y emprendedores. Con una inversión superior a los 3,5 millones de euros en ayudas, el GALP Costa Brava ha fomentado iniciativas que buscan el equilibrio entre la viabilidad económica, la protección ambiental y el bienestar social.
La organización, que incluye municipios como Roses, Llançà, el Port de la Selva, Cadaqués, l'Escala, l'Estartit, Palamós y Sant Feliu de Guíxols, ha puesto el foco en la innovación. Proyectos como el Espai Juli Soler - Aula Gastronòmica de Roses ejemplifican la voluntad de poner en valor los recursos locales.
De cara al futuro, el grupo mantiene su participación en iniciativas europeas como SEADITO y Life eCOadapt50. Durante el 2025, se han llevado a cabo actuaciones clave como auditorías hídricas en las cofradías y la instalación de desalinizadoras portátiles en embarcaciones, consolidando un modelo de gestión orientado a la adaptación al cambio climático.




