Esta nueva distinción nace con el objetivo de mantener vivo el legado del padre blanco Joaquim Vallmajó, asesinado en Ruanda en 1994, y de fomentar la cooperación y el compromiso social. Un grupo de ampurdaneses y gerundenses, ante la creciente insolidaridad, han impulsado este galardón para reconocer a individuos, entidades y colectivos que destacan en los ámbitos de la solidaridad, la cooperación, la paz, la verdad y la justicia social.
El premio es convocado por la Coordinadora de ONG Solidarias de las comarcas gerundenses y el Alt Maresme y tiene una vocación anual. Cada año, el reconocimiento se hará público alrededor del 26 de abril, fecha que coincide con el aniversario de la muerte de Joaquim Vallmajó, cooperante y religioso originario del Empordà.
“"Más que un premio, es un reconocimiento que haremos cada año a alguna persona o entidad que hayan destacado por el trabajo realizado."
Detrás de esta iniciativa se encuentran los antiguos componentes del Grupo de Ampurdaneses Ampurdanesas por la Solidaridad (GEES), que, a pesar de estar disuelto, mantienen su espíritu de lucha. Las bases del galardón permitían la presentación tanto de personas a título individual como de asociaciones, entidades, instituciones y grupos. Se han recibido trece propuestas, diez de entidades y tres de personas, una respuesta que ha satisfecho a los organizadores.
El jurado está formado por representantes de la Coordinadora, de Justicia y Paz - Girona, de la familia Vallmajó y del colectivo ampurdanés impulsor del premio. La presidencia y vicepresidencia recaen en Joan Surroca e Imma Parada, respectivamente, con la participación de Bibiana Vallmajó, Xavier Punset, Martí Terés y Josep Lluís Tejeda como secretario. El galardón incluye un grabado creado por Miquel Duran.
El acto de entrega se llevará a cabo a las siete de la tarde del 24 de abril en el auditorio de Caputxins. Incluirá una conferencia del abogado Jordi Palou-Loverdos, experto en la figura de Vallmajó, y contará con el acompañamiento musical de Ansoumani Kouyaté y Enric Pérez.
Joaquim Vallmajó, nacido en Navata el 21 de marzo de 1941 y ordenado sacerdote en 1965, fue un religioso ampurdanés de los Misioneros de África, conocidos como los Padres Blancos. Después de su formación, fue destinado a Ruanda, donde trabajó en dos etapas, especialmente a partir de 1972. Fue un hombre profundamente implicado en la defensa de los más vulnerables, trabajando con refugiados y desplazados en medio de la tensión entre hutus y tutsis. En 1991 asumió la responsabilidad de las obras sociales de la diócesis de Byumba, en el norte de Ruanda, y se destacó por denunciar abusos y corrupción.
Vallmajó desapareció el 26 de abril de 1994, en pleno genocidio de Ruanda, uno de los episodios más devastadores de la historia africana contemporánea. A pesar de las oportunidades de huir, decidió permanecer junto a la población. Su muerte, atribuida a militares o guerrilleros, lo convirtió en un símbolo de compromiso con los derechos humanos, recordado en el Empordà, la Iglesia catalana y los ambientes solidarios.




