Figueres rinde homenaje a las víctimas de la Guerra Civil y el Holocausto con dos actos de memoria

La ciudad recuerda los bombardeos de 1938-1939 e instala un adoquín Stolpersteine en memoria del deportado Faustino Molina.

Imagen genérica de una calle antigua con un adoquín Stolpersteine en el suelo, sin personas identificables.
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Imagen genérica de una calle antigua con un adoquín Stolpersteine en el suelo, sin personas identificables.

El Ayuntamiento de Figueres y el Grupo de Trabajo Exilio, Deportación y Holocausto del Alt Empordà organizaron el viernes y sábado dos actos para recordar los bombardeos de 1938 y homenajear al deportado Faustino Molina.

El Grupo de Trabajo Exilio, Deportación y Holocausto del Alt Empordà y el Ayuntamiento de Figueres impulsaron dos actos consecutivos para reforzar la memoria histórica y evitar la repetición de los horrores del pasado. El primero, denominado «Figueres 1938», tuvo lugar el viernes con la participación de alumnos de Historia del Mundo Contemporáneo de nueve institutos de la comarca, coordinados por el historiador Jordi Roig.
Durante la mañana, los estudiantes recorrieron el centro de Figueres, visitando puntos de interés relacionados con los bombardeos aéreos de la aviación fascista italiana entre enero de 1938 y febrero de 1939. Uno de los lugares que generó mayor impacto fue el refugio antiaéreo de la plaza del Gra, explicado por el historiador David Garcia Algilaga.

"Justamente este año, la fecha del 23 de enero coincide con la del bombardeo de una mañana de domingo en el Paseo Nou, el primer gran ataque que nadie se esperaba que provocó la muerte de 16 personas y 27 heridos, entre ellos bastantes niños que paseaban con sus familiares por ese lugar."

Jordi Roig · Coordinador del Grupo de Trabajo
El sábado, el Ayuntamiento de Figueres dedicó la jornada a homenajear al carabinero Faustino Molina Velázquez, exiliado, capturado por los nazis, deportado al campo de Mauthausen y asesinado en Harthiem en 1941. Se colocó un adoquín Stolpersteine en el jardín Enric Morera, sumándose a los once ya existentes en la ciudad.
El acto de recuerdo contó con la presencia del informático Oscar González Palomo, residente en Estrasburgo, cuya investigación permitió descubrir la historia de Molina, quien había sido vecino de Figueres y estaba casado con una figuerense. Su búsqueda fue clave para sacar a la luz la historia de este carabinero, víctima del nazismo.