El periodo de gobierno municipal en Figueres entre los años 2003 y 2007 fue un escenario de grandes debates y decisiones que generaron un notable desgaste político. Uno de los proyectos más ambiciosos y polémicos fue la reforma de la Avenida Nova Estació, concebida como la entrada principal a la ciudad por el oeste y eje de la "nueva centralidad" a raíz de la confirmación de la estación de TGV en Vilafant. El entonces alcalde, Joan Armangué, impulsó esta iniciativa, a pesar de ser consciente de las reticencias que podría generar por las expropiaciones y compras de fincas y viviendas que implicaba.
“"Soy consciente del fuerte desgaste político que supone una propuesta de estas características, pero estoy convencido de que es el Plan que necesita la ciudad."
La lentitud en la llegada de la alta velocidad a Figueres, con retrasos atribuidos al gobierno de Zapatero (PSOE) y a previsiones incumplidas del anterior ministro de Fomento, Álvarez Cascos (PP), no ayudó a calmar los ánimos. La complejidad del proyecto, que incluía un túnel bajo el castillo, fue un factor determinante en la pérdida de la alcaldía por parte de Armangué. A pesar de ello, la estación del TGV es considerada un éxito a corto plazo, a pesar de las preocupaciones sobre la continuidad de la línea ferroviaria actual por el paso de mercancías peligrosas, un aspecto no considerado en el debate inicial.
En el ámbito político, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) superó por primera vez en concejales a Convergència i Unió (CiU) en Figueres. Esta situación propició un cambio en el liderazgo de CiU, con Santi Vila, ex-presidente de la sección local de ERC, sustituyendo a Antoni Calvó como portavoz a finales de 2005. Vila, que posteriormente alcanzaría la alcaldía en 2007, marcó distancias con el proyecto de la Avenida Nova Estació, calificando de "error haber priorizado la reforma de la Marca de l’Ham por delante del centro histórico".
Otro frente abierto fue la gestión de residuos. A principios de 2004, el comité de empresa del ayuntamiento alertó sobre la duplicación del coste de la limpieza desde la creación de la empresa mixta Figueres Ecoserveis. Los trabajadores anunciaron una huelga de recogida de basuras, jardinería y mantenimiento de alumbrado entre el 28 de abril y el 11 de mayo, coincidiendo con el periodo de Ferias y el centenario del nacimiento de Salvador Dalí. La huelga se detuvo, pero generó un importante desgaste personal para el alcalde.
El tenso ambiente laboral también se manifestó en una polémica con el gobierno municipal por el incumplimiento del convenio firmado en agosto de 2000. Los trabajadores reclamaban el pago del complemento de revisión del IPC, que el ayuntamiento quería abonar como complemento de productividad, con un retraso de 100 días. Esta situación culminó con una protesta simbólica en abril de 2006, donde los trabajadores lucieron calcetines rojos en apoyo al secretario del ayuntamiento, Fernando González, que había tenido problemas con la policía y la justicia.




