La muestra, titulada Escobar Animador, ofrece un recorrido por la vida y la trayectoria artística del creador de personajes icónicos como Zipi Zape y Carpanta. Esta última figura, de hecho, logró que su nombre se convirtiera en sinónimo de 'tener hambre', una metáfora que reflejaba la realidad cotidiana de muchos años en el país.
La exposición ha sido comisariada por Joan Manuel Soldevilla, un reconocido experto en la obra del dibujante, con la colaboración de la familia del propio Escobar y el apoyo del equipo del Museu del Joguet de Catalunya.
Aquellas historietas no eran solo ocio, sino el primer contacto con la narrativa y el refugio de una imaginación que todavía hoy nos define.
La iniciativa invita a reflexionar sobre el papel fundamental que los cómics, como los de Escobar e Ibáñez, tuvieron en la infancia de muchas personas, combinándose con otras obras más sofisticadas como las de Hergé (Tintín) o Uderzo (Astérix y Obélix). Estas lecturas, junto con publicaciones como Cavall Fort o las aventuras de Lucky Luke y Corto Maltés, fueron el primer contacto con la narrativa y alimentaron la imaginación.
En el contexto de la Diada de Sant Jordi, la reivindicación del legado de estos dibujantes se presenta como una manera de honrar la infancia y recordar que la pasión por los libros a menudo se origina en aquellas viñetas que enseñaron a soñar.




