El encuentro ha contado con una amplia participación ciudadana y ha servido para reforzar los vínculos entre ambas comunidades rurales. Los actos comenzaron el viernes en la placeta del Priorat con una recepción oficial amenizada por la Coral de Lladó, que interpretó piezas en catalán y euskera, seguida de una sardana.
Durante la jornada del sábado, los visitantes conocieron el patrimonio vitivinícola de la zona con una visita a la bodega Vinya dels Aspres, en Cantallops. Posteriormente, se celebró una comida popular en la iglesia de Sant Feliu, que reunió a cerca de un centenar de personas, incluyendo representantes municipales de poblaciones vecinas como Cabanelles, Pontós y Ordis.
El acto institucional en la Sala Sant Joan incluyó parlamentos oficiales y una muestra de cultura tradicional vasca, donde se interpretó el Aurresku. El encuentro concluyó el domingo con una sesión de trabajo en el Ayuntamiento de Lladó para planificar las actividades del decimoquinto aniversario de la relación, que tendrá lugar dentro de tres años.




