Hace diez años, con un presupuesto limitado y una decisión impulsiva, los fundadores de la librería Edison abrieron sus puertas en Figueres. Este proyecto, que nació en la calle Sant Pau, frente a la antigua Sala Edison, ha logrado consolidarse como un punto de encuentro para lectores que buscan una experiencia literaria más auténtica y personalizada.
Uno de los fundadores, que anteriormente había trabajado como periodista y librero en la librería Vitel·la de l'Escala, decidió emprender esta aventura sin una vocación inicial clara por el comercio. Su motivación principal era la lectura, y la librería se convirtió en la "factura a pagar" para poder estar rodeado de libros. Esta filosofía ha marcado el carácter del negocio, que se distingue por una selección cuidadosa de títulos y un trato cercano con los clientes.
“"No tengo alma de comerciante. A mí me gusta leer y la factura que tengo que pagar es tener una librería."
La librería ha superado desafíos importantes, como la pandemia de la COVID-19, que puso a prueba su subsistencia. La solidaridad de los lectores y la capacidad de adaptación, con un servicio de entrega a domicilio durante el confinamiento, fueron clave para mantener el negocio a flote. Esta experiencia reforzó el vínculo con la comunidad lectora y demostró la importancia de los espacios culturales locales.
A pesar de la imagen romántica que a menudo se asocia al oficio de librero, la realidad diaria implica una gran carga de trabajo administrativo, de gestión y de selección de fondo. La tarea de elegir cada libro, entre las cientos de novedades que llegan semanalmente, es un proceso laborioso que busca ofrecer un catálogo que refleje la visión personal de los libreros y que incluya tanto los títulos más vendidos como aquellas obras que, aun no siendo superventas, se consideran esenciales.
“"Preferimos no vender un libro a mal recomendarlo, aunque esto no entre dentro de los cánones del capital."
La librería Edison también afronta las particularidades de fechas como Sant Jordi, una jornada que, a pesar de ser la más importante para el sector, genera un estrés considerable debido a la dependencia de factores externos como el clima y la presión comercial. Los libreros destacan la importancia de la confianza con el cliente y la capacidad de asesorar, incluso si esto implica no realizar una venta, priorizando la calidad de la recomendación por encima del interés económico inmediato.




