Los bañistas de Figueres han denunciado una serie de deficiencias estructurales que afectan al día a día del equipamiento. Según explican, los vestuarios presentan problemas de iluminación, las duchas están obstruidas por la cal y se han detectado hongos en los techos, una situación que consideran preocupante para la salud pública.
Además del estado físico de la instalación, las quejas se centran en el nuevo sistema de control de acceso. El método actual obliga a los usuarios a depender de un teléfono móvil y un código QR, un sistema que a menudo sufre averías y genera colas innecesarias en la entrada del pabellón municipal.
“"Todo ello genera malestar, molestias y colas innecesarias para acceder a un servicio municipal que debería ser cómodo y eficiente."
Los afectados reclaman al Ayuntamiento de Figueres una gestión más eficaz que facilite el uso de la piscina. Entre las demandas destacan la reparación urgente de los secamanos, la mejora de la temperatura del agua y una solución definitiva para el sistema de acceso.




