La Conselleria de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica ha puesto en marcha una prueba piloto en una veintena de bloques de las comarcas gerundenses, incluyendo edificios del sector Oeste de Figueres, con el objetivo de mejorar la convivencia y el mantenimiento en las comunidades de vecinos. Esta iniciativa, que se prevé extender a toda Cataluña, busca garantizar servicios básicos como el funcionamiento del ascensor y la iluminación de las escaleras, así como prevenir fraudes eléctricos y ocupaciones.
Sin embargo, la implementación de estas medidas no se presenta sencilla, especialmente en lo que respecta a la financiación. Un residente de Roses ha expresado su preocupación por la morosidad en las comunidades de propietarios, señalando que a menudo son los mismos vecinos con más recursos económicos los que incumplen sus compromisos de pago.
“"Los que se supone que tienen escasos recursos pagan religiosamente. Los que se supone que nadan en la abundancia no pagan. Es así como pueden disfrutar de coches de alta gama y reírse de los 'desgraciados', 'pasando' de deudas."
Esta situación genera un desequilibrio donde los propietarios con menos capacidad económica son los que mantienen al día sus obligaciones, mientras que aquellos con una posición más acomodada evitan los pagos, dificultando el mantenimiento y la gestión de las comunidades. La problemática subraya la necesidad de mecanismos jurídicos complementarios para abordar eficazmente la morosidad y asegurar el buen funcionamiento de las comunidades de vecinos.




