La iniciativa, impulsada por la CUP, ha contado con el apoyo de municipios como Salt, Ripoll, Celrà, Llagostera, Sant Jordi Desvalls y Ribes de Freser. El texto denuncia un servicio ferroviario precario e inseguro, y se prevé que se vote próximamente en Blanes y Fornells de la Selva.
Los promotores vinculan esta protesta al accidente mortal en Gelida y a la desinversión crónica del Estado en la red ferroviaria. Además de la salida de la consellera, el documento exige el traspaso integral de las competencias a la Generalitat de Catalunya.
La formación independentista también critica el acuerdo para una empresa mixta entre gobiernos, asegurando que mantiene el control estatal y no soluciona los problemas estructurales del transporte ferroviario.




