La gestión municipal en L'Armentera ha estado marcada por la cautela económica, ya que el ayuntamiento aún está pagando un crédito anterior y dispone de un presupuesto limitado. Según la alcaldesa, el objetivo principal ha sido «poner el pueblo a un nivel de limpieza y mantenimiento que no tenía» e invertir en la vida cultural, que era una asignatura pendiente para que el pueblo volviera a participar.
Uno de los problemas crónicos del municipio es la situación de la escuela, que lleva doce años en barracones. Esta situación se ha agravado por el crecimiento demográfico, ya que la población ha pasado de seiscientos a más de mil habitantes a raíz de la pandemia, con más de un centenar de alumnos. La falta de esta infraestructura principal es un agravio para las familias que valoran los servicios educativos.
“"Gobernar significa ser valiente y asumir retos y decisiones, y si las puedes explicar a la población, la gente puede estar de acuerdo o no, pero se ve la intención que hay detrás."
En el ámbito de la vivienda, el ayuntamiento ha tomado una decisión firme: «Hemos bloqueado la vivienda de uso turístico por decreto de alcaldía» por temor a que el crecimiento descontrolado desplace a los inquilinos. Además, la gestión de residuos, con la implantación del puerta a puerta pendiente desde el verano de 2023, depende del Consell Comarcal de l'Alt Empordà (CCAE). Los proyectos futuros se centran en la reconstrucción de la red de alcantarillado, considerada una cuestión de salud pública, y la rehabilitación de calles mediante el PUOSC.




