La quiebra de iRobot y el 'Principio Roomba': el colapso de la hegemonía productiva occidental

La empresa creadora del Roomba se declara en quiebra en diciembre de 2025, demostrando cómo la deslocalización transfirió conocimiento clave a Asia.

Representación de una línea de ensamblaje automatizada, simbolizando la capacidad productiva y la manufactura industrial.
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Representación de una línea de ensamblaje automatizada, simbolizando la capacidad productiva y la manufactura industrial.

La pionera de la robótica doméstica, iRobot, se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras el 14 de diciembre de 2025, señalando el fin de un modelo de negocio occidental basado en externalizar la manufactura a China.

La caída de iRobot, creadora del Roomba y pionera de la robótica doméstica, que será controlada por un gigante chino en febrero de 2026, no es un simple fracaso de mercado. Es la consecuencia de lo que se denomina el “Principio Roomba”, que describe cómo la deslocalización sostenida de la producción hacia “colonias industriales” puede generar una acumulación de conocimiento y capacidad tecnológica en dichos territorios.
Durante décadas, la estrategia occidental se basó en la premisa de “Nosotros ponemos el diseño y China pone la mano de obra”. Mientras iRobot hacía marketing desde Boston, empresas chinas como Roborock dominaban la “innovación de proceso”, optimizando las líneas de montaje y convirtiendo la producción en una ventaja competitiva en sí misma.
Los datos del Rastreador de Tecnología Crítica 2025 del ASPI (un centro de análisis con sede en Australia) confirman esta tendencia: China lidera 66 de las 74 tecnologías que definirán el siglo XXI. Esta ventaja ya no se limita al hardware, sino que se extiende a los algoritmos y modelos de lenguaje que controlarán las máquinas del futuro.
Uno de los activos más valiosos que iRobot transfiere a Shenzhen es su cartografía digital de precisión, con más de 25 millones de hogares occidentales mapeados. Esta base de datos, fundamental para el hogar inteligente, ha pasado de Massachusetts a manos del principal rival de Washington, evidenciando un fallo estratégico por parte de una élite que priorizó las ganancias inmediatas.
La reacción de los Estados Unidos, con aranceles crecientes desde la administración Trump, resultó errática y contraproducente. Esta política empujó a empresas como iRobot a trasladar la producción a Vietnam, solo para ser penalizadas posteriormente por nuevas rondas arancelarias. El “Principio Roomba” concluye que la soberanía ya no se decreta desde un despacho, sino que se fabrica en el taller.