Las hazañas del agente Nofre McCow, una figura detectivesca nacida de la pluma de José Luis Bartolomé, cobran vida en Palau-saverdera. Estas aventuras, publicadas en los libros Crim a la capella blanca y Segrest a Bellevue, fusionan elementos de ficción con pinceladas de la historia y las costumbres locales, todo ello con un estilo directo y un humor sutil.
Bartolomé, colaborador del EMPORDÀ y activista local, ha creado un personaje que, a pesar de ser ficticio, tiene raíces profundas en la cultura de Palau-saverdera. El nombre del agente, Nofre McCow, es un juego de palabras que angliciza el apellido local Macau y rinde homenaje a la ermita de Sant Onofre, un lugar emblemático para los habitantes del pueblo.
“"Disfrutar del bienestar de un pueblo (Palau) ubicado entre viñedos y olivos de paz y un jardín de rosas."
Las investigaciones de McCow llevan a los lectores a descubrir lugares emblemáticos del municipio, desde la Font de Dalt, conocida por su agua, hasta el singular alcornocal del Bach, un bosque con alcornoques de grandes dimensiones. Incluso las canteras que marcan el paisaje de Palau-saverdera son objeto de su curiosidad, con explicaciones que mezclan la realidad con la fantasía.
El autor aprovecha la narrativa para profundizar en la identidad de Palau-saverdera, un pueblo situado entre Pau y Roses, que ofrece una vista privilegiada sobre la bahía y la llanura ampurdanesa. Esta ubicación, que le ha valido el sobrenombre de Balcón del Empordà, es un elemento constante en las descripciones de Bartolomé, que invita a explorar los encantos del término a través de la literatura.




