Con un estilo que combina el realismo fantástico, el hiperrealismo y el simbolismo, la obra de Patrícia Soler aborda temas de luz, belleza y resiliencia. La artista, nacida en Roses en 1979, ha transformado la pintura en una herramienta de supervivencia emocional, a pesar de la compleja historia personal que ha marcado su trayectoria.
Su lucha se centra en la pérdida de su taller y la imposibilidad de acceder a la colección de toda una vida, que incluye más de novecientas piezas, algunas de gran formato. Este espacio había sido concebido por la artista como la futura Casa Museo para exponer su trabajo al público.
“"Actualmente, no tengo acceso a gran parte de la obra de toda una vida, más de novecientas piezas, algunas de gran formato."
Desde el año 2023, Soler afirma haber perdido el uso de este espacio. Además, sostiene que algunas de sus obras han sido vendidas o dañadas sin su consentimiento, hechos que tiene la intención de llevar por la vía judicial para recuperar su legado.
A pesar de estos obstáculos, Patrícia Soler continúa creando, preparando actualmente obra para una exposición vinculada al Carnaval organizado por el Ayuntamiento de Roses. Su trabajo, apreciado a nivel comarcal e internacional (Francia, Mónaco, Italia y Cuba), le sirve como refugio y reivindicación de la libertad de expresión.
“"Crear me ayuda a mantener el equilibrio y a cuidar mi salud mental. Intento poner belleza donde hay oscuridad."




