El encuentro The Mediterranean Blue Economy Workshop: Rethinking Seafood Valorization ha reunido a más de cincuenta participantes de más de diez países, incluyendo representantes de administraciones pesqueras, investigación, cofradías, cooperativas, empresas y organismos regionales como la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM) y la Unión por el Mediterráneo (UpM). El evento, organizado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) a través del programa Masar al’an, ha puesto el énfasis en la necesidad de maximizar el valor por kilo en lugar de aumentar la cantidad de pescado capturado.
La alcaldesa de Roses, Sílvia Ripoll, subrayó la importancia del mar para la ciudad como fuente de trabajo, economía, tradición y futuro. Se destacó que, a pesar de la mejora en la sobreexplotación de poblaciones pesqueras, uno de cada cuatro peces capturados todavía no llega al mercado. Experiencias de Islandia, la Fundación Alicia y la UpM ilustraron estrategias de aprovechamiento integral y la importancia de la cocina y la educación para crear demanda.
Los grupos de trabajo concluyeron que gran parte de la pérdida se produce en tierra, después del desembarque, debido a deficiencias en la cadena de valor como la falta de hielo, frío, etiquetado o trazabilidad. Se propuso recuperar técnicas tradicionales como el secado o el salado, y potenciar la comercialización. En cuanto al consumo, se identificó el desconocimiento y el miedo a las espinas como barreras culturales, proponiendo combinar cocina, educación desde la infancia y la promoción de especies menos conocidas.
La cooperación entre los países del Mediterráneo fue uno de los puntos clave, subrayando el aprendizaje bidireccional entre el norte y el sur. Se establecieron compromisos concretos, como la creación de un grupo dedicado a los productos del mar por un clúster agroalimentario libanés y la voluntad de un cocinero egipcio de replicar el modelo de Roses que une lonja, planta de transformación y gastronomía. Las conclusiones se recogerán en un documento final y la conversación continuará en la etiqueta #RethinkingSeafood.




