La temporada de cruceros en los puertos de la Costa Brava ha finalizado con un balance de 80 escalas y cerca de 69.000 pasajeros, generando un impacto económico de casi 6 millones de euros, un 29% más que el año pasado. Estos datos se presentaron el viernes en Palamós.
“"Este balance representa unas cifras de récord, pero no pueden crecer indefinidamente por motivos de sostenibilidad."
El crecimiento más notable se ha registrado en el puerto de Roses, que durante 2025 recibió 15 escalas, dejando 4.000 pasajeros en el municipio. La mitad de estas escalas se realizaron en temporada baja, ayudando a desestacionalizar el turismo.
El alcalde, Josep Maria Martínez, defendió el modelo adoptado por el puerto rosinc, que apuesta por acoger cruceros pequeños, más compatibles con las dimensiones reducidas y la poca profundidad de la infraestructura. Según Martínez, los beneficios económicos se extienden a otros puntos del territorio, como Figueres, Cadaqués o Portlligat.
En cuanto a la procedencia de los cruceristas, los norteamericanos fueron mayoritarios (34%), seguidos por los franceses (21%), australianos (8%), británicos (7%), belgas (4%), canadienses (2%), suizos (1,5%) y alemanes (1%).




