La vivienda ya no es solo un problema económico, sino un factor estructural que cronifica la pobreza. El informe FOESSA destaca que el aumento de los alquileres y la falta de oferta social expulsan a cada vez más ciudadanos del mercado residencial.
El centro, que anteriormente funcionaba como albergue, ahora abre como centro de día ofreciendo desayunos y servicios de higiene. Entre los usuarios se encuentran jóvenes del programa Trampolí y personas de entre 40 y 60 años que carecen de ingresos estables o contrato laboral.
“"No importa la edad. Ayudar, lo llevas dentro."
El equipo, formado por profesionales y voluntarios como Dolors Rovira, también gestiona un piso compartido en la planta superior. Este recurso permite que personas como Franjo, un joven peruano, tengan un techo mientras intentan regularizar su situación laboral.




