Esta tendencia al alza, que ya se venía observando en años anteriores, se ha acelerado notablemente. El sector prevé superar los 100 millones de pasajeros en 2026, una cifra que marcaría un nuevo récord histórico para el servicio. En el año 2025 ya se alcanzaron los 90 millones de usuarios.
“"Las empresas trabajan para no dejar a ningún pasajero en las paradas."
Diversos factores contribuyen a este crecimiento, incluyendo el encarecimiento de la vivienda en las grandes ciudades, el aumento del coste del vehículo privado y la implementación de zonas de bajas emisiones. Además, el incremento de servicios y frecuencias, junto con una política tarifaria acordada con la administración, ha incentivado el uso del transporte público por carretera.
Los datos históricos muestran una evolución constante: de 34 millones de pasajeros en 2001 se pasó a más de 84 millones en 2019. Tras la pandemia, la demanda se ha recuperado con fuerza, con una previsión de incremento adicional de entre el 10% y el 15% para el próximo año.
A pesar del éxito, el sector afronta desafíos para absorber la totalidad de la demanda de manera inmediata. La adquisición de nuevos vehículos, especialmente los de bajas emisiones, puede tardar entre seis meses y dos años. Para paliar esta situación, las empresas han reforzado sus plantillas con más de 200 nuevas incorporaciones este año y esperan crear más de 1.500 nuevos puestos de trabajo en los próximos años.
“"El autobús juega un papel esencial dentro del sistema de movilidad, especialmente cuando el tren falla."
Los expertos subrayan el carácter 'capilar' del autobús, que permite llegar a todo el territorio, complementando las deficiencias del servicio ferroviario. No obstante, el sector reclama mejoras en infraestructuras, como carriles exclusivos y nuevas estaciones, para garantizar un servicio eficiente ante la congestión de las vías.




