Esta infraestructura, que conecta dos líneas eléctricas ya existentes, permitirá una doble alimentación desde el valle de Isona. El objetivo principal es garantizar que, en caso de incidencia en una de las líneas principales, el servicio pueda ser restablecido rápidamente mediante rutas alternativas.
El proyecto ha implicado el tendido de una línea subterránea de media tensión de 3,25 kilómetros. Para minimizar el impacto ambiental y visual, los trabajos se han realizado durante el invierno, aprovechando caminos forestales ya existentes para abrir la zanja necesaria, incluso en condiciones de nieve.
La nueva anilla eléctrica beneficiará directamente a una cuarentena de centros de transformación. Estos centros abastecen a clientes de los municipios de Coll de Nargó (en el Alt Urgell), así como de Abella de la Conca y de Isona i Conca Dellà (en el Pallars Jussà), incluyendo zonas como el valle de Sallent.




