La iniciativa se centra en los parajes del Barranc de l’Obaga Negra y los Prats, terrenos públicos del Ayuntamiento de Coll de Nargó incluidos en la Red Natura 2000. El espacio presenta una alta densidad de arbolado y sotobosque, lo que lo hace muy propenso a los incendios forestales.
Se tratará una superficie de 6,20 hectáreas para disminuir la continuidad vertical y horizontal del combustible vegetal, creando así espacios más abiertos y resistentes al fuego. Las tareas incluyen el desbroce de la maleza con desbrozadoras manuales y claras selectivas con motosierras para reducir la densidad de los pinos.
La madera resultante será tratada y transportada con tractor forestal, mientras que los restos vegetales se eliminarán mediante trituradora o equipos manuales en zonas de acceso complicado. Esta metodología, según Integra Pirineus, no solo reduce el combustible, sino que también genera áreas abiertas que actúan como cortafuegos naturales y mejora la fertilidad del suelo.
Adicionalmente, el proyecto busca recuperar antiguos espacios de pastoreo cubiertos por arbustos. Esta apertura favorecerá el retorno de la actividad ganadera extensiva y la alimentación de herbívoros salvajes, contribuyendo al incremento de la biodiversidad de la zona.
Este proyecto cuenta con el apoyo del Departamento de Antropología de la Universitat de Barcelona y de la EASA-European Association of Social Anthropologists, alineándose con el objetivo de reducir la huella de carbono.




