Esta iniciativa de actividad forestal busca dar a conocer el antiguo oficio de carbonero y reforzar la gestión sostenible de los bosques del Pirineo, diversificando la comercialización que ya realiza la entidad con astilla y leña.
La carbonera se desarrolló en el cobertizo de Montferrer y estuvo activa durante cuatro días, desde el miércoles hasta el sábado, culminando con la obtención de unos 340 kg de carbón vegetal. Para su preparación, se utilizaron tres toneladas y media de roble de proximidad, logrando un buen rendimiento a pesar de las fuertes lluvias y nevadas que coincidieron con el proceso.
El método utilizado fue el estilo tradicional, colocando la leña en forma cónica con un agujero central para la chimenea. Después de recubrir la estructura con paja y tierra para evitar la entrada de oxígeno, se encendió el miércoles por la mañana y se vigiló constantemente hasta que se apagó el sábado, cuando se extrajo el producto final.
El carbón del Alt Urgell, que actualmente se está secando para garantizar su máxima calidad, se caracteriza por su gran poder calorífico. Esta falta de humedad permite que alcance temperaturas más altas, produzca menos humo y residuos, y dure más tiempo encendido que otras fuentes de calor.




