Ponis pottoka combaten el riesgo de incendio en el Alt Urgell

Un plan piloto con diez équidos de raza vasca limpia fincas abandonadas en Aristot, el Pont de Bar, para reducir el combustible vegetal.

Una manada de ponis pottoka pastando en un terreno seco en el Alt Urgell.
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Una manada de ponis pottoka pastando en un terreno seco en el Alt Urgell.

Una manada de diez ponis de la raza pottoka se ha establecido en Aristot, en el Pont de Bar (Alt Urgell), para combatir el riesgo de incendios mediante el silvopastoreo. Esta iniciativa, impulsada por la Fundació Miranda, busca limpiar fincas y sotobosques abandonados.

Este proyecto, que ya se ha llevado a cabo durante once años en el Parc del Garraf, llega al Pirineo con el objetivo de utilizar los équidos como herramienta clave para reducir la carga de combustible vegetal. El abandono de fincas y la expansión del bosque han incrementado el riesgo de incendio en la zona.
Los pottoka, una raza de caballo rústico originaria del País Vasco, son ideales para entornos forestales. Su peso reducido evita la compactación del suelo y el daño a estructuras como márgenes de piedra seca o bancales, comunes en las laderas de montaña.
La presencia de estos animales ayuda a disminuir la carga vegetal acumulada, abre espacios y favorece la biodiversidad, incluyendo la proliferación de invertebrados beneficiosos para los ecosistemas.

"Ni de lejos lo dejan tan limpio."

Agustí Porta · Ganadero de Aristot
El ganadero local Agustí Porta, con experiencia previa con vacas y ovejas, destaca la efectividad de los pottoka, afirmando que en solo dos meses han limpiado sotobosques que habrían requerido intervención humana. Los vecinos también han valorado positivamente el resultado, con fincas recuperadas tras décadas sin gestión.
Rosa Galindo, presidenta de la Fundació Miranda, explica que los pottoka están genéticamente seleccionados para vivir en el bosque y su bajo peso los hace idóneos para territorios de montaña como el Alt Urgell, evitando la erosión del terreno.
La fundación, que gestiona más de 5.000 hectáreas en Cataluña, tiene como misión conectar caballos, personas y naturaleza para la conservación del territorio, trabajando con 80 caballos procedentes de situaciones de abandono.
Desde la fundación se reclama a las administraciones menos burocracia y más apoyo para proyectos de gestión extensiva como herramienta de prevención de incendios y restauración ecológica, especialmente en el contexto de emergencia climática. El ganadero Porta también lamenta las trabas administrativas que dificultan estas gestiones.