La intervención afectará a unos 30 kilómetros de vía que presentan un estado crítico tras las abundantes lluvias registradas en enero y febrero. El proyecto contempla el reasfaltado de las zonas degradadas y la restauración de la señalización horizontal para garantizar la seguridad vial.
Las alcaldesas de Montellà i Martinet y Pont de Bar habían reclamado soluciones inmediatas ante la proliferación de baches. Según las autoridades locales, el volumen de tráfico que soporta esta carretera nacional hacía insuficiente el mantenimiento basado en parches temporales.
“"No podemos esperar a que haga buen tiempo, exigimos una reparación rápida porque es muy peligroso."
El deterioro del firme ha provocado incidentes materiales en vehículos de la zona, lo que motivó la urgencia de esta actuación por parte del Gobierno central en la comarca del Alt Urgell y la Cerdanya.




