El sector turístico de Lleida ha cumplido sus previsiones para la Semana Santa, con una ocupación media del 80% en hoteles. Esta cifra, combinada con el lleno en campings (excepto en algunas zonas del Pirineo) y en el turismo rural, ha permitido salvar un periodo festivo que se vio amenazado por el mal tiempo inicial y el incremento de los precios de los combustibles.
“"Ha habido un poco menos de gente que el año pasado. No obstante, celebramos que el buen tiempo permitiera asegurar las cifras previstas."
El buen tiempo también benefició a las estaciones de esquí del Pirineo de Lleida, que pudieron abrir la mayoría de sus instalaciones después de una temporada atípica. Los aficionados disfrutaron de espesores de nieve generosos, que oscilaban entre los 110 y los 290 centímetros.
En Àger, el ayuntamiento valoró muy positivamente la afluencia de visitantes en el entorno de Mont-Rebei, superando incluso las cifras registradas después de la pandemia, uno de los periodos de máxima actividad turística. Este aumento coincidió con el fin de la prohibición de navegación en el pantano de Canelles, reactivando esta actividad.
Mientras tanto, en la Alta Ribagorça, el Centro del Románico de la Vall de Boí indicó que el conjunto románico también superó las previsiones, recibiendo más de 3.900 visitas, de las cuales 498 incluyeron el servicio de guía.




