Esta medida busca dinamizar el parque de viviendas vacías en la localidad, ofreciendo a los propietarios la posibilidad de ceder sus propiedades al municipio o gestionarlas mediante otras fórmulas. La finalidad principal es incentivar la oferta de alquiler y, al mismo tiempo, frenar la pérdida de población en la comarca de la Alta Ribagorça.
El consistorio aspira a beneficiarse de una línea de subvenciones de la Diputación de Lleida, que podría cubrir hasta el 90% del coste de las obras de rehabilitación, con un límite máximo de 100.000 euros por vivienda. Estas ayudas son cruciales para hacer viables proyectos de reforma que, de otro modo, podrían ser inasumibles para muchos propietarios.
Para poder acceder a estas subvenciones, las viviendas deben cumplir ciertos requisitos. Han de haber estado desocupadas durante un periodo mínimo de dos años y, una vez rehabilitadas, se deben destinar a residencia habitual. Además, los inmuebles reformados mediante esta iniciativa deberán permanecer en el mercado de alquiler durante un tiempo determinado, asegurando así su función social.




