El plan contempla una línea de 254 kilómetros diseñada para velocidades de hasta 250 km/h. El objetivo principal es conectar los extremos de Lleida y Girona en una hora, facilitando el transporte de viajeros y mercancías a través de la Cataluña central.
La orografía del terreno obligaría a construir cerca de 240 kilómetros de túneles, especialmente en los tramos que atraviesan Igualada, Manresa y Vic. Esta complejidad técnica ha generado debate sobre la viabilidad y las prioridades de inversión frente a la red actual de Cercanías.
El proyecto del Ferrocarril Transversal solo beneficiaría a las tres capitales conectadas, dejando de lado las conexiones con el resto de poblaciones.
La propuesta surge tras el interés del Ministerio de Transportes por una conexión rápida entre Lleida y Barcelona. La Generalitat plantea ahora negociar el tramo hasta Martorell para mejorar la comunicación de la Anoia con el área metropolitana.




