Las intervenciones en la plataforma superior y la cisterna han revelado una arcada desconocida vinculada a una sala anexa. También se han recuperado restos del enlucido original del edificio, pieza clave para entender la arquitectura de la época medieval en la zona de la Anoia.
En la planta baja, los trabajos han destapado una sala con arcadas y un acceso tapiado. La excavación de tres metros de escombros ha demostrado que el recinto era más extenso de lo previsto. El proyecto, apoyado por la Diputación de Barcelona, continuará con nuevas fases programadas para el año 2026.




