El estreno de la obra, fruto del tándem creativo entre el igualadino Joan Valentí y el manresano David Pintó, llega en un momento considerado idóneo para combatir las “insólitas e inauditas reivindicaciones” de jóvenes generaciones que niegan la dureza de la dictadura de Franco.
Quien no conoce su historia está condenado a repetirla.
El montaje Dones del 36 se centra en las protagonistas silenciadas, poniendo de relieve su lucha y fuerza ante la adversidad. El relato incluye los antecedentes de la Guerra Civil y sus consecuencias para destacar las vidas de estas mujeres, en la línea del compromiso histórico iniciado con Mort a les cunetes.
La obra rescata nombres propios como Concha Pérez Collado, la anarquista Marina Ginestà (fotografiada por Hans Gutmann), Ana Garbín Alonso ('la Madonna anarquista'), la enfermera brigadista Salaria Kea, y las víctimas como Carme Claramunt Barot, la primera mujer fusilada en el Camp de Bota.
A nivel escénico, la obra utiliza un formato ágil y rítmico, permitiéndose licencias dramatúrgicas como el escarnio y la exposición ridícula de la figura de Maria Topete, directora de la prisión Maternal de San Isidro y Las Ventas, conocida por el robo de niños hasta 1995.




